
Todos en más de alguna ocasión hemos estamos en desacuerdo con nuestro propio cuerpo; en la adolescencia por ejemplo es normal que sea una etapa con mayores transformaciones corporales, pero igual es más común que a esta edad exista un riesgo mayor de padecer esta enfermedad, por lo tanto en este tiempo de crecimiento, es indispensable que los padres de familia estan muy informados y al pendiente de sus hijos, para prevenirlos de este trastorno y saber cómo actuar en caso de que aparezca.
Aunque en cada persona puede presentar diferentes manifestaciones, si se puede afirmar que el mejor tratamiento es la prevención, y su mejor camino, la comprensión.
Una educación amorosa en la familia que aporte la necesaria confianza y seguridad en si mismo, reflejo de la madurez, apoyo y fortaleza de los padres, una familia que promueve la libertad y la autodeterminación y que tome muy en cuenta no sólo aquello que manifiesta su conducta, si no también, las necesidades propias de cada etapa de la vida y los cambios psicológicos que esto conlleva, son excelentes medida se prevención. Debemos entender como padres que aunque la imagen física, y sobre todo en la actualidad es fundamental en nuestra vida cotidiana, no se le debe dar tanta impotancia, en cambio si es necesario darle prioridad a otros valores del ser humano como: la bondad, la solidaridad, la honestidad, la cultura, la sensibilidad artística, etc. |