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El perdón y su poder

Cuídense ustedes mismos.
Si tu hermano te ofende, repréndelo; y si se arrepiente, Perdónalo.
Si te ofende siete veces al día y otras tantas vuelve arrepentido y te dice: "Lo siento". Perdónalo.
Lc 17 3-4.

Cuando perdonamos al que pide perdón no le hacemos ningún regalo, ni ganamos algún mérito: Solamente nos liberamos a nosotros mismos de un rencor que nos envenena por dentro.
Texto extraído de la Biblia, como una explicación referente a una de las partes que componen el Padre Nuestro: "Perdona nuestra ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".

Que nos ofrece el rencor y el resentimiento

Cuando alguien nos ha dañado profundamente o nosotros hemos hecho algo que le causó daño a otra persona, es una carga muy pesada que traemos con nosotros todo el tiempo y que por lo tanto llega a cansarnos, nos provoca estar de muy mal humor, nos estresa y hasta nos deprime.

La carga puede ser tan insistente que por estar al pendiente de ella no nos deja observar ni mucho menos disfrutar de todo lo demás que hay en nuestro alrededor y que desde luego es mucho más importante.

Tener rencores y culpas es como un veneno que puntualmente estamos tomando a diario logrando enfermar no sólo el alma sino también el cuerpo, ya que nos sentimos desganados o por el contrario muy acelerados; no comemos ni dormimos bien; las funciones de nuestro cuerpo comienzan a ser ineficientes; de repente no sabemos porque traemos ese dolor de estómago, nos duele la cabeza, ese dolorcito en el pecho que no nos deja estar tranquilos, no conseguimos concentrarnos, la memoria nos falla, etc.

El recordar continuamente a quien nos ofendió volvemos a abrir esa herida, acto con el que no estamos permitiendo que sane.

Lo que te ofrece el perdón

El perdonar sinceramente te da una sensación de libertad que llena todos tus sentidos. Te envuelve en una paz y calma inmensa que inmediatamente se nota en tu aspecto.

El perdón te hace sonreír, caminar con gracia, volver a amar; rendir en tu vida diaria; te estimula para comenzar de nuevo.

¿Qué tenemos que hacer para perdonar?

Para llegar al perdón se necesita tiempo combinado con paciencia, voluntad, humildad y si te es posible oración. También te ayudará realizar una serie de actos que poco a poco lograrán limpiar tu interior.

  • Identifica claramente la(s) herida(s) que te causaron y a la persona que lo hizo.
  • Una vez consciente del daño tienes que aceptar la realidad de que es algo que ya paso e indudablemente no puedes cambiar. Piensa que tienes un presente que si puedes modificar y un futuro con nuevas oportunidades.
  • Piensa constantemente en tus virtudes y trabaja duramente en reforzarlas, también realiza una lista de todos tus defectos y marca aquellos que creas intervinieron para lastimar a los demás; en cada momento de tu vida tienes que tenerlos en cuenta e ir luchando para evitarlos.
  • La forma en que actuamos los seres humanos trae detrás experiencias vividas, algunas positivas otras no tanto, desde luego que esto no es una justificación pero si nos ayuda a comprender mejor porque las personas actúan de cierta manera que nos hacen sentir mal.
  • Para perdonar no es necesario olvidar, puedes perdonar y estar consciente del daño que se te hizo, pero tú tienes la fuerza de voluntad suficiente para no permitir que eso siga afectando tu vida, tienes que ganarle al rencor, tú eres más fuerte. Recuerda que todo este trabajo no es para que esa persona quede libre de culpa, si no para tú liberación.
  • Si has lastimado con intención ó sin ella, si eres consciente de las ocasiones en que haz ofendido a la gente que tienes cerca, anótalas y debes decirles: "perdóname". Pedir perdón es asumir totalmente nuestra falta y sentir todo el mal que produjo, decir que aunque no puedas del todo repararla, te produjo dolor, lo sientes, estás arrepentido y deseas hacer el bien.
  • Realiza actividades que te ayuden a distraerte y relajarte.
  • Come sanamente, descansa y duerme tus horas, esto te mantendrá lúcido.
  • Una vez que te sientas listo declara tu perdón y renuévalo a diario; el hecho de decirlo lo hace más vivo, no importa si se acompaña de lágrimas; que tus oíos lo escuchen.

¿Cómo saber si ya he perdonado?

Si al recordar ese falta ya no sientas más dolor o es más ligero, si al recordar ya no encuentras amargura o resentimiento y al contrario llegas a la compresión, el perdón se está logrando; si esa carga que sentías en un principio ya no pesa más, tu pecho ya no duele y puedes decir abiertamente "Me siento libre", entonces te darás cuenta que has perdonado.

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